domingo, 1 de noviembre de 2009

El calor de una persona

Solitarios, seres inhóspitos, que caminan vagamente entre el tumulto del amor. Paso desapercibido, preso en esta constelación de miradas asesinas, que me señalan, y alejan de mí, cualquier tipo de esperanza. Solo camino, y solo poseo un solo destino, me cuelo entre el espacio de las manos que se unen, en el universo de la miradas que brillan, me escondo en el lenguaje arcaico que solo el amor entiende, soy ese palpito frenético preocupado por la terquedad de lo que envuelve. No existe en mí, esa esencia que une vidas, que desplaza cualquier apatía incesante sobre el despertar de sus ojos. Y no es porque no pretenda caminar hacia tal destino, sino que hay puertas que mejor no descubrir.
Hoy siento esa sensación de cosquilleo soñador, de pasar entre la alameda de bancos rojos, con la mirada perdida en el tiempo, con el aliento imaginario de poder volver a verte, de sentir tu tranquilidad abrazarme dócilmente. De querer cambiar el mundo con tan solo tu proclamarlo sobre mis oídos. Quiero volver a latir, a sentir tu paciencia sobre mi vida, a darte aquello que no dí jamás, a querer ser el espejo de tus metas, a simplemente abrazarte y dibujar sobre tu piel, de manera sutil, el universo de unos ojos.
Hoy, he vuelto a vestirme con la ignorancia de los 14 años, he vuelto a sentir, ha suspirar, a creer en alguien, a pensar que la vida es una sucesión de batallas con una sola inspiración. He dejado de ser un solitario transeúnte por la alameda, y sin saber muy bien como y porqué, salí de ella, para caminar por los verdes prados, para ver si te encontraba, para ver si veía en el cielo azul, alguna señal que probara de manera plena, la cadena de la que me deshacía. Por momentos he dejado de ser un profano híbrido débil y cobarde.
He dejado de existir por pequeños retazos de vida, y por eso he vuelto a sentir, ojalá que tus ojos guien el camino para poder vivir más allá de mí.

domingo, 4 de octubre de 2009

el sabio

No te sientes tan lejos, no permitas que ese silencio presuntuoso se adueñe de ti, camina plácidamente entre el ruido prematuro que irrumpe tu camino, que desvía tu atención y que hasta incluso acerca a tí cualquier tipo de apatía. Acércate, no tengas miedo, concéntrate, y mantén la mirada limpia, no hay nada en este mundo que te pueda alejar de lo que realmente eres, no debe existir esa línea invisible que te aparte de aquello que amas, jamás has de encontrar temblor en tus piernas, en tus manos, y mucho menos en tu corazón. Si has de estar ahí, que sea derrochando frenéticamente dotes de sabiduría, para eso estás aquí, tu palabra amansa la ira, relaja mi cuello, e inmóvil, el suelo se posa ante tus ojos, cual recuerdo desvaneciéndose en una vida arcaica. Todo está en tu mano, el pulso de la respiración ante la situación mas desesperada, el giro de tu cuerpo, la manera de mirar... sigue ejercitando minuciosamente cada esencia de tu vida, el día a día, es una batalla... tu batalla, y la sangre derramada en ella, ha de superar con crecer el sabor de la derrota.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Siempre acabamos llegando donde nos esperan

Las maletas son esas fieles compañeras de viaje que desplazan una parte de tu vida de la manera mas simple y superficial posible. Cuando partes rumbo a algún lugar, siempre llevas contigo una maleta, y dentro de ella, ropa, utensilios de aseo, libros... un sinfín de cosas, que pretenden amenizar tu paso por un destino. Sin una maleta no somos nada, todo el mundo camina con una de ellas, desde bolsos pequeñitos hasta maletas enormes donde caben 3 armarios. Pero hoy tuve una sensación extraña, y resultó chocante, porque me atacó justo en el momento que realizaba mi maleta. Recuerdo cuando la hacía, y es que, como la mayor parte de los seres humanos, el hecho de hacer una bolsa de viaje, incita a cosquilleo en la barriga, a intriga, a volar... significa que vamos a algún sitio, pero también que nos despojamos de alguna manera de otro. Pero yo siempre tuve la certeza, de que marchaba para volver, por eso mi maleta esta llena de juventud, es fuerte y resistente ante el ritmo insospechado del camino.
Pero hoy, algo ha cambiado, esta maleta llena, deja un vacío frenético. ¿Alguna vez has sentido ese temblor cercano que te impide mirar atrás? ¿Esa sensación cobarde de despedir tu lugar con el mero ruido de las ruedas de una maleta? Mucha gente huye de sí mismo, con una maleta vacía, sin un lugar al que acudir y con toda una vida que llenar. No se dan cuenta de que el viaje empieza en el mismo momento en que sueñas con volver.
Por eso hoy, cuando hagas tu maleta, no olvides, que aquello que te hace partir, es el mas profundo recuerdo que hace mover las ruedas de tu equipaje. Que el camino es corto, y por eso no has de olvidar de donde vienes y adonde vas. Por eso... siempre acabarás llegando donde te esperan.

domingo, 2 de agosto de 2009

Descansando

"Pronto volverán a nacer de mis manos, caricias de vida eterna."

sábado, 27 de junio de 2009

Hay mucha gente, pero pocas personas

Resulta extraño detenerse y mirar como se esfuma todo aquello que amas. El fluir de los días, aleja de ti, todo tipo de apatías que se cruzan sin toparse en una molécula de segundo. Cuando ya amas realmente, es la hora de perecer. Cuando realmente sientes amor, cariño y felicidad, los caminos se desvían y se tiene que coger el atillo para partir hacia parajes desconocidos. Y que queda despues, que pensar de ese lugar maravilloso del que no quieres marchar, que suspicacia sientes al ver que te alejas de aquel sitio, pero que tu corazón se queda allí, permaneciendo inmóvil al borde del camino, mirando atónitamente como te marchas, como te rompes el corazón, como una parte de ti se que allí. Y es que este desafiante camino, es insospechable, una veces por aquí, otras por allá, pero nunca allí, donde tu alma afianza su raíz benevolente. Te lleve donde te lleve se siempre tu mismo.

miércoles, 17 de junio de 2009

A una buena amiga

En este mundo cruel en el que nos ha tocado vivir, somos prisioneros de nuestras palabras, todo aquello que hacemos o que decimos, va siempre unido a nuestra persona, desafiando a otras muchas, y ensimismados por la sensación estrambótica que les identifican, proclaman su carta de presentación e ideología, sea la que sea, como la mejor, como la verdadera, como la unica posible y creible. En estos días, me hago eco, de algunas que otras palabras, que alguna que otra persona proclamó, para representar su ideología, y hacer ver a otras personas, sobre todo a las mas débiles, que su mensaje es el unico auténtico y es el camino perfecto. Éstos déspotas ingorantes, utilizan un lenguaje agresivo, provocador, coloquial, irrespetuoso... son algunas de sus artimañas, para derrotar a su enemigo, la mejor defensa es un buen ataque, y tanto que algunas personas, atacan y atacan, por imponer su ley de pensamiento.
Hoy le he querido dedicar este "patético" texto, patético por venir de donde viene, a una buena amiga que lanza mensajes subliminales llenos de demagogia, agresividad, gestos insultantes, y respeto invisible... Nunca sentí tanta impotencia, al ver a una mujer hablar de tal manera, mirar con esos ojos, y creerse superior a todo lo cercano.

Un saludo grande, Mª A. tu sigue con tus programas para frustrados y faltando el respeto por la vida, que nosotros seguiremos luchando por un mundo mas justo en primera linea de batalla, no sentada con personajes bastardos, criticando instituciones y ámbitos de nuestro país, ojalá tus palabras mueran en la ignorancia de su silencio.

Atentamente, Rafael Leiva
Cristiano del siglo XXI


viernes, 5 de junio de 2009

Tinieblas

Anoche sentí el eco de su voz pronunciándose en mi noche, los susurros del viento azotaban fuertemente mi penumbra, vi tus ojos intercalados en el tumulto de los relámpagos. Te veía a los lejos, al borde del camino, huyendo de tu vida, y de ti misma, sentí como se apoderaban de mi los escalofríos mas poderosos, contemplé como te desacías en mis manos, como sutilmente te deslizabas por mi vida hasta dejarla intacta y solitaria. La fiebre amenazaba mi frente, temblores que irrumpían mi descanso fiel, tenía miedo de morir viendo como te alejabas de mi vida y permanecer encarncelado en esta cruel cama despojado de ti. Derepente, un relámpago de luz, cegó  tu huída, y conseguí despertar de ese martirio de amor. Mi frente permanecía empapada de sudor, las marcas de mi cuerpo mostraban temblores mortales, un mal sueño se había apiadado de mi esencia, y cuando desperté, las secuelas siguieron tan hondamente, que caí en la cuenta  de que sigo soñando hasta que vuelvas.