viernes, 5 de junio de 2009

Tinieblas

Anoche sentí el eco de su voz pronunciándose en mi noche, los susurros del viento azotaban fuertemente mi penumbra, vi tus ojos intercalados en el tumulto de los relámpagos. Te veía a los lejos, al borde del camino, huyendo de tu vida, y de ti misma, sentí como se apoderaban de mi los escalofríos mas poderosos, contemplé como te desacías en mis manos, como sutilmente te deslizabas por mi vida hasta dejarla intacta y solitaria. La fiebre amenazaba mi frente, temblores que irrumpían mi descanso fiel, tenía miedo de morir viendo como te alejabas de mi vida y permanecer encarncelado en esta cruel cama despojado de ti. Derepente, un relámpago de luz, cegó  tu huída, y conseguí despertar de ese martirio de amor. Mi frente permanecía empapada de sudor, las marcas de mi cuerpo mostraban temblores mortales, un mal sueño se había apiadado de mi esencia, y cuando desperté, las secuelas siguieron tan hondamente, que caí en la cuenta  de que sigo soñando hasta que vuelvas.

martes, 26 de mayo de 2009

Fantasía

"Respirar, pensar y destruir, quemar tiempos pasados, sembrar retailas de sueños que nunca has soñado. 
Cuantas veces caminaste por ese lugar soñado que no existe.
 Aun quedan lugares por explorar, experiencias que conocer, y sentimientos que despertar. 
Los vientos dóciles de tu camino golpean fuertemente las velas de tu vida, navegas por rumbos inexistentes, creas un mundo frágil alrededor de ti, giras el timón con rumbo desconocido hacia parajes por descubrir. 
Sigues envuelto en esa ola de fantasía en la que estás atrapado, pero al menos, vives como sueñas y tu sueño es tu vida.

Nos vemos en el sendero bajo el mar, para llegar hasta la casa del sol.

jueves, 7 de mayo de 2009

EL REGRESO

Basta creer en algo, para continuar caminando sin más. Creiste que el billete solo era de ida, pero volviste. Recordaste el camino a casa, y sin pensar muy bien como y porque, caminaste lentamente, por las calles que un dia abrazaron tu inocencia, bajo las altas torres de luz que iluminaron tus primeros pasos, sobre el asfalto herido por el tiempo en el que tantas y tantas veces escribió sobre tu piel. La mirada se pierde sobre los caminos que se cruzan y que un día atrás desataron tu curiosidad y te embargaste cual guerrero a combatirlos. Los árboles han abietos sus brazos en los últimos años, parecen como si te abrazaran, somo si se alegraran al verte, y deseosos de volver a tenerte, se despojan sutilmente de sus hojas sobre tu paso. La gente te mira atónito, algunos sonrien, otros se miran extrañados, tu simplemente pasas desapercibido, pensando en que te encontraras, dejandote llevar por el leve ruido de las ruedas de tu maleta. Regresas a casa, y las campanas derepente suenan imponiendose sobre el golpeo incesante del agua de la fuente. Regresas con tu alfoja llena de sensaciones, de emociones, de abrazo sincero y mirada sana. Atrás dejas ya todo un tiempo lleno de retazos de vida, ahora es el momento de sumergirte en la añoranza del pasado, de descansar y respirar. Regresas para volver a ser el que eras, el que nunca debiste dejar de ser. 

martes, 5 de mayo de 2009

El exámen de tu vida

Aun recuerdo, de manera frágil, aquella temprana vez cuando me dispuse a realizar mi primer exámen importante. Tendría yo unos 9 años, y la materia no era otra, que la de mi propia y corta vida, analizar mis actos y mis comportamientos en el pequeño camino que había recorrido en aquél humilde pueblo donde se cruzan los caminos y abundan los cortijos blancos. Estudié mucho para aquél "exámen de conciencia", tanto, que en muchos aspectos, creo que conseguí aprobar, en ese tiempo, superé con creces el pasar la pelota para no marcar siempre los goles en aquellos bancos que utilizábamos como porterias, corregí el quitarle el balón a los más pequeños en ese paseo pedregroso cuya fuente leonera imitaba a la mitica cibeles. Al final, resultó que aprobé el examen de mi vida, el exámen de mis nueve años, y es que, como todo jóven, se tiene un grato recuerdo de alguna etapa de la infancia. Yo la recuerdo como la mas viva de toda mi existencia, que es más bien corta. Y porque cuento este pequeño pasaje de mi inocente infancia, simplemente para que veamos como los exámenes, son frecuentes en nosotros desde pequeñitos, no solo estudiamos libros para aprobar el colegio, no sólo estudiamos la tabla de 8 ni la fotosíntesis. También dede críos estudiamos nuestra persona, nuestra identidad para crecer, claro está, desde un punto muy simple y superficial, pues somos conscientes de poco, pero es un paso para identificarnos con una esencia y seguirla sin parar. Pero pasan los años, y junto a ellos, los exámenes son mas frecuentes, mas difíciles, requieren mas tiempo, la materia es mas gruesa.  Hay muchos tipos de exámenes en la vida, aquellos que sirven para aprobar una materia, una carrera, es decir, aquellos exámenes que nos conducen a una salida laboral, intentamos que sea la que mas nos llama, pero no siempre caemos en tal suerte. Hay exámenes que sirven, para obtener cosas útiles, como el carnet del coche, el de socorrista, etc. Si nos paramos a pensar, hoy en dia, para todo hay que hacer un exámen, para cualquier cosa, te piden un curriculum, una formación, unos conocimientos básicos, para todo lo "importante" nos ponen a prueba para ver si damos la talla, si estamos a la altura de la situación, ya sea el último exámen de carrera, de oposicion o si estás preparado para formar parte de un equipo de fútbol, ya sea vulgar o grandioso. Para todo, hemos de estar prepados, y si no lo estamos, existen por ahí unas personas que se hacen llamar preparadores, que te ayudan a que estés al nivel que se requiere dependiendo de la situacion, ya sea físico, mental, superficial... Pero, parecer ser, que alguien, se dejó atrás temas de vital importancia, para los que hay que estar a la altura, para los que realmente hay que poner travas, para los que se requiere un nivel de conciencia profundo y evidente.  Y pensaréis que cosa nos hemos dejado atrás, que materia no es evaluable hoy en día, que trabajo no ha sido inspeccionado coherentemente. Para todo existe un exámen.  Pero, donde queda el exámen de la paternidad, donde queda el preparador fisico, mental... de aquellas personas que de manera superficial tienen un hijo y se despreocupan totalmente de él? ¿Acaso no es de vital importancia el tener un hijo? ¿Dónde queda el exámen a esas personas, que no pueden, ni quieren tener un hijo, pero que por actitudes incoherentes se ven en esa situación? Viendo lo que veo cada día, personalmente, los exámenes de la vida, son aquellos que no son cuestionados por nadie, ni evaluados, los apuntes son fotocopias de la conciencia humana propia de la sociedad, lo triste, es que la gente tiene rota la fotocopiadora.

miércoles, 15 de abril de 2009

SALIR A BUSCARTE

Anoche, salí a buscarte en la penumbra de mis sueños, corrí por sendas praderas, retazos de olivares heridos por el tiempo . Recorrí los caminos antequeranos que se cruzan y se estorban, contemplé detenidamente los verdes prados que se sostenían inmóviles ante mis ojos. Admiré las montañas que abrazaban la desgastada tierra. El viento zarandeaba fuertemente los viñedos, y el sembrador se lamentaba y se apresuraba a combatir junto a su viña. Los coches a mi derecha , desataban su prisa sobre el asfalto, unos me miraban incrédulos, otros me saludaban, en todos ellos solo buscaba tu rostro.

Volver a salir a buscarte fue una sensación alocada, y aunque no te encontré, vi aquel cartel azul y grande que indicaba el camino a casa, y por un momento quise recorrer ese amado camino que me llevase a mi corazón. Todo permanecía al borde del camino,  de manera lenta, recordaba fugazmente las experiencias del pasado, y cada vez, sin darme cuenta, corría más y más, en busca de un rostro, de tu rostro. No notaba cansancio alguno, sentía la frescura de la vida golpeando fuertemente en mi rostro, intenté mirar al cielo para imaginarte grandiosa, pero solo se cruzó ante el gran azul, nubes y pájaros que me acompañaban fielmente en mi aventuroso paseo. Llegué hasta el faro, creyendo que estarías allí iluminando débilmente mi camino, pero solo encontre unos cuantos coches aparcados y algunas almas errantes que se detenían a respirar el aire puro de los enormes campos de la vega. Insatisfecho y defraudado por no encontrarte, me dispuse volver a mi morada, la observaba desde lo lejos, seguía allí esperándome al borde del camino, con su gran fachada blanca y custodiada por sus 3 eternos árboles, y  haciendo uso de mi empatía entregada por aquellos que duermen bajo mi mismo techo, decidí regresar apresuradamente por si en mi entrega desinteresada por ellos, te conseguiría encontrar y poner fin a este sabor amargo a hiel. Crucé el estrecho puente de la esperanza que unía caminos de Cartaojal y caminos del pueblo madre de la zona. Bajo mí, millones de viajeros dispuestos a llegar cuanto antes a su destino, ellos lo conseguirían, serán abrazados por el sol que les calienta, pero ese día yo no encontraría al astro deslumbrante, y no conseguiría ver tu rostro impregnado en un trocito de mi pasado. Te quise buscar en los ojos de la gente, en los grande patios de mi casa, en las montañas que besan el cielo, en los carteles donde habita mi corazón, te busqué por todas partes pero no te encontré. Este es el punto donde se cruzan todos los caminos habitables, recorreré cada uno de ellos, para encontrarte en la minuciosa senda de tu esencia.

lunes, 13 de abril de 2009

EL PAJAR

Hoy soñé de manera sana con una de esas situaciones que la vida otorga a algunas personas, pero que es como aquellos premios que nunca le toca a uno. Hoy volví a empaparme de ti, de añoranza, de tu pasado, de tus suspiros. Volvía a leer sobre tu piel, eran tus palabras en la boca de otra persona, sentía en mis oidos los exhalaciones de tus suspiros por aquello que te habian robado, y yo, haciendo mio lo tuyo, sentí que el alma se me iba en ello. Pero eran tus palabras y no tu boca, la que intentaba reconciliar tu presente, eran tus mismos ojos de nostalgia, los que intentaban enterrar el amor pasado de alguien que no supo alimentar mi sueño, mi ilusion, que no supo sentirte y soñarte como un día yo lo hize. Eran tus mismos gestos pero con otro amargo sabor a hiel, era tu incertidumbre escondida en otro camino, era tu mismo corazon estancado debilmente en aquél que me robo mi sueño. Era todo aquello que un dia te abrazó pero en brazos de otra persona. Pero ahora siento en mí el mismo camino que se cruza arrollando estramboticamente todo aquello que mantiene a alguien con vida, desplomando en mi persona todo tipo de condicion humana que me ayude a acercarme a ti. Pero no eran tus brazos, no tus ojos y mucho menos tu corazón, era solo el soplo de nostalgia que vivía en una morada desconocida para mi, el eco de otros retazos de vida. Algo atrae hacia a mi una esencia soñadora, algo que conduce hacia otro camino, hacia otra batalla, y es que he visto en ti, lo que quise ver en un sueño. Quizás tu estes lejos, quizás me acerce y tu te alejes sutilmente o quizás desaparezcas, pero existe el simple hecho de vivir con un lenguaje que va mas alla de las palabras, quiero seguir soñando, suspirando y mirando al cielo, quiero vivir imaginandote, soñando con el dia de que nuestros caminos se cruzen, para poder escribir sobre tu piel con pinceladas invisibles y sentir tu presencia eternamente en mi interior.

Una continua batalla se desata siempre en el fluir de nuestros dias. Pero, en esta vida propia que poseemos, todo se trasforma. Los días no son los mismos, y las personas no son las mismas siempre. El viento nos trasporta a veces el dulce saber amargo del pasado, aquellos conflictos entre corazon y cabeza y aquellas decisiones erróneas que cometiste y que ahora tienes miedo de cometer, todos alguna vez pasamos por esa etapa de derrumbamiento personal. Pero no temas, porque el valor de cuanto aprendiste en la batalla supera con creces la sangra derramada en la derrota. Es el momento de sonreir y volver a vivir sin miedos, sin trampa... sin muros por lo que trepar hasta ver lo especial que puedes ser, y ver tu también mas hallá de tus propias barreras. Todo se trasforma, y tanto es así, que ya no soy el mismo y tu bien lo sabes, aparezco de la manera mas imprevista para sacar de ti lo que realmente posees, soplos de sonrisa eterna a la gente y a tu persona. No decaigas, continúa adelante siendo tu misma, capaz de todo, por que en tan solo en unos dias arrancas de mi lo que nadie en mundo lleno de tiempo... estas llena de vida y para eso estas aquí.

miércoles, 1 de abril de 2009

El pasado solo existe si el presente lo recuerda

Lo que hemos dejado atrás, atrás ya pereció. Sólo queda el recuerdo vago de aquello que nos invadió, la sombra de la sombra de lo que un día fue. Lentamente murió, como la sonrisa gélida y turbia cuando le inunda la tristeza y poco a poco se va esfumando. El sabio tiempo, por alguna razón intenta derrotar el sabor del recuerdo, y la nostalgia errante consigue trasformar ese recuerdo en suspiros de resurreción. Quizás será que aquella sonrisa con la que soñaste nunca llegó a morir. Será que el tiempo no combatió lo suficiente como para poder tumbar tantas noches de sueños plácidos e inquietantes, o quizás será que cuando algo anida en tu interior, jamás nada en este camino conseguirá separarlo de ti. Hoy sientes como alguien te robó aquella mirada, como sus ojos te envolvían en un mundo paralizado girando a tu alrededor, llenando tu vida de un elipsir de sabor eterno; aun recuerdas sus ojos pasando sobre ti, mirandoos fijamente, hablando un lenguaje que va más allá de las palabras, y estudiando sensaciones que van más alla de la razón. Tú leias su piel morena sin apenas apreciarlo desde que el sol nacía y surcaba el eterno cielo azul hasta que la luna huía, noche y día combatiendo contra el platónico mundo en el que tu te embargabas. Pero, el tiempo no consiguió arrebatarte tu soledad, tu incertudimbre, tu ilusión, y sé que aun muchas noches sueñas con aquellos grandes ojos, que aun meredean en tu interior. Con aquel caminar de pisada corta y sencilla, tu intentabas seguirla clandestinamente en numerosas ocasiones, pero desaparecía, estaba mucho más lejos que tú, a veces incluso la veías volar o caminar sobre playas inexistentes, pero tu no podías seguirla, barreras infranqueables te separaban de ella. Y poco a poco algo delimitó tu sueño, quedaste encerrado en él, lleno de vacío, esclavo de tus exhalaciones trágicas. Algo rompió tu tiempo, y quedaste encerrado en el pasado. Pero la vida no se detiene, y seguiste caminando sin un lugar al que acudir, y un día sin darte cuenta de cómo y porque, tu alma errante vió una luz a lo lejos, eran los ecos del pasado cobrando vida, caminaban revueltos, y perseguían una silueta hermosa, la silueta que permaneció imborrable en la memoria del tiempo y allí estaba su piel morena y sus ojos esmeralda, mirando lentamente tu pobre, desgastado y vacío cuerpo, su sonrisa te saludó, y de nuevo el pasado cobró vida, lo que alguien te había robado, lo que habías dejado escapar, había vuelto por voluntad propia, para poder caminar absurdamente tras un sueño al que perseguir.